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Colegio

Historia

El 13 de febrero de 1897, las Hermanas Capuchinas de la Madre del Divino Pastor inauguran un colegio en Bilbao, en la calle Correo.

El clima húmedo de Bilbao hizo que a varias hermanas no se sintieran bien de salud y las superioras decidieron que se trasladasen a una población cercana. Tras obtener la licencia diocesana el 3 de febrero de 1899, el 8 de mayo pasaron a Algorta 6 hermanas, instalándose en unos bajos muy cerca de la Parroquia de San Ignacio.

Tempranas complicaciones derivadas de la urbanización de la zona, en pleno auge en ese momento, hicieron que el 25 de junio de 1904 las religiosas se trasladaran al barrio conocido como “Las Delicias” de Las Arenas. Aquí alquilaron para sus clases los bajos de una espaciosa casa cuyas salas habían sido baños de mar. En 1903 la fonda y casa de baños se convirtió en viviendas de alquiler.

El 11 de mayo de 1905, el arquitecto municipal Fidel Iturria elabora un informe favorable tras reconocer “el edificio destinado a enseñanza no oficial en la calle Barría nº 10”.

Parece ser que pronto se quedaron sin suficiente espacio para acoger tantas niñas y por eso se instalaron en una casa recién construida en la calle Gobela, número 22.

En 1915 se compra un chalet con espacioso jardín.

En 1970 se construye el nuevo Colegio.

Estilo Educativo

•Ofrecemos una educación integral adecuada a las necesidades concretas de cada alumno/a que forma parte de nuestra Comunidad Educativa.

•Contamos con un equipo de educadores que promueven el desarrollo de las capacidades de cada alumno/a mediante las relaciones interpersonales y los procesos de enseñanza-aprendizaje.

•Nuestro colegio realiza una acción educativa encaminada a mejorar las relaciones entre las personas, con un compromiso por la convivencia y poniendo el acento en la promoción de la justicia, la libertad y la solidaridad.

•Adoptamos una metodología didáctica, abierta y flexible.

•Ponemos los avances tecnológicos al servicio de la educación.

•Atendemos a la diversidad, haciendo un seguimiento personalizado de los alumnos.

•Proyectamos la educación más allá del aula: salidas culturales, medioambientales, teatro, cine…

•Potenciamos una relación cercana y continuada con los padres a través de las entrevistas con el/la tutor/a.

•Acogemos a nuevos alumnos facilitando su integración.

Carácter Propio

“Educamos desde un acercamiento cordial que implica sencillez, alegría y bondad”
Los Colegios Madre del Divino Pastor, fueron fundados en Cataluña por el P. José Tous y Soler en mayo de 1850. Desde los valores evangélicos, ponemos especial atención en una educación integral de los niños y jóvenes que asisten a nuestros Colegios.

El pluralismo de nuestra sociedad se traduce en una diversidad de escuelas, algunas de las cuales han sido creadas por los poderes públicos y otras son fruto de la libre iniciativa de los ciudadanos. El colegio Madre del Divino Pastor forma parte de este último grupo.

Nuestro Colegio promueve la educación integral del alumnado de acuerdo con una concepción cristiana de la persona, de la vida y del mundo, y los prepara en orden a participar activamente para hacer posible una sociedad mejor.

Con espíritu de colaboración y servicio a la sociedad y a la Iglesia, sintetizamos el estilo educativo del colegio de las Capuchinas de la Madre del Divino Pastor en los siguientes principios y criterios de actuación.

  1. Es un colegio al servicio del pueblo por el clima educativo que crea y porque acoge a niños y jóvenes de cualquier país, cultura y clase social.
  2. Colabora en la tarea educativa que es propia de los padres/tutores o representantes legales de los alumnos y, en consecuencia, les pide confianza, apoyo y estímulo así como su compromiso en la opción educativa propia del Centro.
  3. Como centro educativo tiene el deber de ser crítico con todo aquello que atenta a la dignidad de la persona, siguiendo los principios de la ética y la concepción cristiana del hombre y de la vida.
  4. Se acoge a la financiación pública para favorecer el acceso a todas las familias que optan por nuestra propuesta educativa.
  5. Cuenta con un equipo de educadores que se compromete a dar una educación coherente y de calidad a todo el alumnado, basada en una actualización constante a través de la Formación Permanente, desde el amor al trabajo y una pedagogía del esfuerzo que exige una preparación esmerada de todas las actividades educativas y la búsqueda de respuestas creativas a las necesidades de niños y jóvenes.
  6. Sigue las orientaciones y los criterios pastorales de la Iglesia Católica.
  7. Es un colegio evangelizado y evangelizador, en el cual el desarrollo personal es seguido con respeto y en el que los miembros de la Comunidad Educativa tienen ocasión de conocer y amar a Jesucristo. Al mismo tiempo es respetuoso con otras opciones religiosas, valorando la dimensión trascendente de la persona.
  8. En el marco del pluralismo escolar que caracteriza nuestra sociedad, el colegio de las Capuchinas de la Madre del Divino Pastor se siente corresponsable y solidario con los otros colegios.
  9. Es sensible a la identidad cultural de los pueblos donde está inserto, potenciando sus tradiciones, su lengua y sus costumbres.

Según el Padre José Tous, Fundador de nuestros colegios, la frase evangélica “dejad que los niños vengan a Mí y no se lo impidáis” (Mt. 19,14), se convierte en norma de convivencia y acogida.

El clima en el que se desarrolla la tarea del colegio recuerda vivencialmente a toda la Comunidad Educativa y, de manera especial a los educandos, la presencia de María, que nos conduce  hacia Jesús, Buen Pastor.

En estilo franciscano, educamos desde un acercamiento cordial, que implica sencillez, alegría y bondad, que se hace extensivo a las relaciones más allá del ámbito escolar. Enseñamos a ver la naturaleza como obra de Dios que se debe amar, respetar y cuidar (cf: Laudato Si 13-14.23-24).

La educación cristiana debe tener siempre el carácter de un ofrecimiento respetuoso hacia la libertad de todos los alumnos, profesores y familias; de aquí que todos deben respetar el Carácter Propio del Centro.

Por este motivo, en nuestro Colegio, procuramos favorecer el crecimiento y la maduración de los alumnos en todas sus dimensiones, basándonos en los siguientes criterios:

  1. Les ayudamos a descubrir y potenciar sus capacidades físicas, intelectuales y afectivas.
  2. Educamos su dimensión social y promovemos su inserción en el mundo de forma responsable, constructiva y comprometida.
  3. Fomentamos el desarrollo de la dimensión ética y trascendente de la persona.
  4. Enseñamos la Religión Católica y pretendemos la formación de personas conscientes y responsables, a través de un planteamiento fundamentado y crítico de la cuestión religiosa.
  5. Favorecemos la coherencia entre la fe y el conjunto de saberes, valores y actitudes de los creyentes, mediante la educación en:                                 1
    1. La solidaridad y, a un nivel más profundo, la fraternidad con todos, viéndoles como hijos de Dios y hermanos en Cristo.
    2. El perdón como acto de reconciliación con el otro que mueve a abrirse y aceptar el arrepentimiento, admitiendo que todos nos podemos equivocar; esta actitud lleva a restablecer los vínculos rotos y a la felicidad.
    3. La paz, la convivencia, la comunicación entre todas las personas y pueblos, con espíritu abierto, dialogante, flexible, ajeno a toda forma de violencia.
    4. La responsabilidad personal, el sentido del deber, la asunción del trabajo como enriquecimiento de la propia persona y como ineludible aportación a la sociedad.
    5. El sentido de justicia en las relaciones personales y en las estructuras sociales.
    6. La libertad personal y el respeto a la libertad de los demás.
    7. El espíritu crítico y creador, que le capacite para afrontar las nuevas situaciones.

 

 

 

 

 

La educación que ofrecemos a familias y alumnos requiere una aportación coordinada por parte de todos los responsables de la misma, basada en el trabajo en equipo que implica escucha mutua, diálogo y consenso. Sólo así conseguiremos que nuestra acción alcance sus objetivos. Por eso:

  1. Orientamos a los alumnos en su trabajo formativo escolar para que descubran sus aptitudes y limitaciones, aprendiendo a ser responsables, autónomos y a desarrollar todas sus capacidades.
  2. Adoptamos una metodología, abierta y flexible, coherente con los objetivos educativos que la escuela propone.
  3. Damos la debida importancia al trabajo intelectual de los alumnos, de forma que cada uno de ellos llegue a desarrollar sus posibilidades, mediante la atención individualizada y el seguimiento personalizado.
  4. Damos respuesta a las necesidades educativas de los alumnos, desde una perspectiva global de centro, siguiendo un modelo pedagógico de inclusión, en el que se pretende ajustar el propio sistema educativo a la diversidad de los alumnos.
  5. Favorecemos la educación a través del movimiento y de la expresión corporal, fomentamos la adquisición de destrezas y habilidades, potenciando, al mismo tiempo, las relaciones de cooperación y colaboración entre compañeros.
  6. Promovemos la educación estética de la persona para que pueda disfrutar de la belleza del arte que abre al espacio de la gratuidad y la contemplación.
  7. Educamos para la utilización de las tecnologías de la información y comunicación, enseñándoles a comprender y valorar con espíritu crítico y respeto las nuevas formas de expresión que van surgiendo en este ámbito.
  8. Proyectamos la educación más allá del aula, a través de múltiples actividades formativas que ayudan a los alumnos a abrirse a un mundo de dimensiones cada día más amplias y a tomar parte en les iniciativas sociales y pastorales.
  9. A través de la autoevaluación continua, verificamos el nivel de cualidad de la acción educativa del Colegio.
  10. Acogemos a los/las exalumnos/as con espíritu abierto, agradeciendo su colaboración; al mismo tiempo, les ofrecemos espacios de encuentro y diferentes actividades con la finalidad de intensificar sus compromisos cristianos.

Este modelo de educación cristiana conduce a la escuela de las Capuchinas de la Madre del Divino Pastor hacia una auténtica Comunidad Educativa.

Según el espíritu de San Francisco, la relación constante entre todos los estamentos de la Comunidad Educativa, se mueve en un ambiente de sencillez, fraternidad, confianza, amor y alegría que contribuyen a llevar el BIEN y la PAZ a todos sus miembros, favoreciendo con ello la educación integral de los alumnos. Por eso:

  • La Institución Titular, Hermanas Capuchinas de la Madre del Divino Pastor, es responsable de la definición y continuidad de aquellos principios y criterios de actuación que garantizan la calidad de la educación cristiana que impartimos.
  • Los/as alumnos/as son los primeros protagonistas de su formación, intervienen activamente en la vida del colegio según las posibilidades propias de su edad y asumen responsabilidades proporcionadas a su capacidad.
  • Los maestros y profesores realizan una labor decisiva en el desarrollo de los principios establecidos en este Carácter Propio.
  • El personal de administración y servicios desarrolla funciones totalmente necesarias para el buen funcionamiento del centro.
  • Los padres y madres o representantes legales, como principales responsables de la educación de sus hijos, están invitados a participar activamente en la vida del colegio y a prestar su apoyo, sobre todo a través de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos.

Titularidad, profesorado, personal de administración y servicios, madres y padres realizamos conjuntamente una tarea que nos aglutina y da sentido a nuestros esfuerzos e ilusiones: la educación integral de los alumnos. Con esta finalidad:

  1. Procuramos que la participación de todos en la vida del colegio nos ayude a construir la Comunidad Educativa y a hacer realidad el Carácter Propio y el Proyecto Educativo.
  2. Tenemos un Reglamento de Régimen Interior, que regula el funcionamiento del colegio y garantiza la adecuada coordinación de todos los estamentos y personas que intervenimos en la acción educativa.
  3. El Consejo Escolar, constituido de acuerdo con la legislación vigente, fomenta la corresponsabilidad. El éxito de la gestión del Consejo Escolar es fruto de la competencia, la disponibilidad, la coherencia y la capacidad de compromiso de todos y cada uno de sus miembros.

MDP Las Arenas